
La convivencia de la Formación en Constelaciones Familiares fue el espacio donde todo lo transitado durante el año tomó fuerza, cohesión y sentido.
A través del cuerpo, la mirada, el corazón y el abrazo, lo aprendido se encarnó.
Fueron tres días en los que compartimos no solo contenidos, sino vivencias que se transformaron en profundas experiencias.
Integrar lo vivido después de reconocernos, de sentirnos, de mirar la finitud entre la vida y la muerte…
agradeciendo desde la consciencia el estar vivos.
Fue un encuentro profundamente movilizador.

También fue el último encuentro que compartimos con nuestra querida Mabel.
Días después, su alma partió para unirse con Dios.
Mabel, fuiste parte viva de nuestro recorrido.
Gracias por tu presencia, tu dulzura, tu risa contagiosa, tu pelo rojo encendido, tu canto, tu historia y tu modo tan genuino de ser y estar.
Dejaste una huella hermosa en cada uno de nosotros.
Y permanecerás siempre en nuestro corazón.

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La convivencia es un encuentro sagrado entre las almas que se reúnen.
Es el tiempo en que la comunidad que venimos gestando se fortalece y se revela en el calor humano, la creatividad y la madurez compartida.
Honramos cada momento.
Honramos cada paso transitado juntos en este primer año.
Mi respeto y profunda gratitud a cada uno de ustedes,
a cada docente que acompañó con compromiso y amor,
a mi equipo de “En Ti Está Todo” — Miguel, Patricia, Ramiro, Poncho y Leandro —
y a cada persona que sostuvo y facilitó este proceso para que este sueño pudiera hacerse realidad.
Lo que comenzó… continúa expandiéndose.