Gracias a cada persona que fue parte de este encuentro.
Nos reunimos para mirar aquello que actúa en silencio, inconscientemente: las lealtades invisibles que nos vinculan con nuestra historia familiar, y que, sin darnos cuenta, condicionan nuestras elecciones, relaciones y camino de vida.
Fue un espacio de respeto, de presencia y de profundidad.
Cada movimiento, cada imagen y cada resonancia abrió la posibilidad de ver un poco más, de incluir lo que había quedado fuera, y dar un paso hacia un mayor orden interno.
Agradezco la confianza de quienes estuvieron disponibles para sentir y transitar el proceso, tanto en su propio trabajo como acompañando el de otros.
Estos encuentros no terminan en el momento en que finalizan.
Continúa ordenándose, integrándose y tomando su lugar con el tiempo.
Gracias por la seriedad, la entrega y el cuidado con el que cada uno sostuvo este espacio.
